Uso de amoxicilina con ácido clavulánico en el paciente pediátrico
Salud bucal en niños y adolescentes con discapacidad
AUTOR: Zuleica Concepción Valdez Coyole
Resumen
La salud bucal en niños y adolescentes con discapacidad representa un desafío significativo en el ámbito de la atención odontológica debido a la alta prevalencia de caries dental, enfermedad periodontal y otras alteraciones orales. Estas condiciones se ven influidas por múltiples factores, como limitaciones motoras y cognitivas, dificultades en la higiene oral, hábitos dietéticos inadecuados, uso de medicamentos y barreras al acceso a servicios de salud bucal.
El presente artículo tiene como objetivo describir la situación actual de la salud bucal en niños y adolescentes con discapacidad, así como analizar los principales factores de riesgo, las barreras en la atención odontológica y el papel de la familia, de los cuidadores y de los profesionales de la salud en la prevención y el manejo de estas condiciones. Asimismo, se revisan estrategias de prevención y promoción de la salud bucal y se destaca la importancia de un manejo odontológico individualizado e inclusivo.
La evidencia revisada resalta que la prevención temprana, la educación de padres y cuidadores, y la capacitación del personal odontológico son elementos clave para mejorar la salud bucal y la calidad de vida de esta población. Se concluye que un enfoque integral, interdisciplinario y centrado en la inclusión es fundamental para reducir las desigualdades en salud bucal y garantizar una atención odontológica equitativa para niños y adolescentes con discapacidad.
Palabras clave: discapacidad, niños, adolescentes, atención odontológica
Abstract
Oral health in children and adolescents with disabilities poses significant challenges in dental care. This population has a higher prevalence of dental caries, periodontal disease, and other oral conditions than the general population. Various factors contribute to these issues, including motor and cognitive limitations, difficulties with maintaining oral hygiene, poor dietary habits, medication use, and barriers to accessing dental services.
This article aims to describe the current state of oral health in children and adolescents with disabilities. It will analyze the main risk factors and barriers to dental care, as well as the roles of families, caregivers, and healthcare professionals in the prevention and management of these conditions. Additionally, it reviews strategies for promoting and preventing oral health, underscoring the importance of individualized and inclusive dental care.
The evidence highlights that early prevention, education for parents and caregivers, and training for dental professionals are crucial for improving the oral health and quality of life for this population. Ultimately, it is concluded that a comprehensive, interdisciplinary, and inclusive approach is essential to reduce inequalities in oral health and ensure equitable dental care for children and adolescents with disabilities.
Keywords: disability, children, adolescents, dental care
Introducción
La salud bucal es un componente esencial del bienestar general y tiene un impacto directo en la calidad de vida, la nutrición y la interacción social de las personas desde la infancia hasta la adolescencia. En particular, los niños y adolescentes con discapacidad enfrentan desafíos adicionales que pueden comprometer significativamente su estado bucodental. Las limitaciones motoras, sensoriales o cognitivas propias de diversas condiciones discapacitantes dificultan la realización adecuada de la higiene oral, incrementando el riesgo de caries, enfermedad periodontal y otras patologías orales.1,2

Este grupo poblacional no solo presenta necesidades orales complejas, sino que también enfrenta barreras para acceder a servicios de salud bucal adaptados a sus requerimientos específicos. La literatura sugiere que dichos obstáculos —tanto físicos como de conocimiento y soporte por parte de los cuidadores— están asociados a una menor utilización de atención odontológica y a una mayor prevalencia de problemas de higiene oral.3,4 Además, estudios han observado que el nivel de conocimiento de los padres o representantes sobre salud bucal está estrechamente vinculado con los hábitos de higiene que desarrollan los menores con discapacidad, destacando la importancia de estrategias educativas y de apoyo familiar en el cuidado cotidiano.5
Dadas estas particularidades, es indispensable promover un enfoque inclusivo y especializado en la atención odontológica, que no solo considere las adaptaciones técnicas necesarias, sino también la formación de profesionales de la salud y la educación de las familias, con el fin de reducir las brechas en salud bucal y favorecer una mejor calidad de vida en estos niños y adolescentes.
Concepto y clasificación de la discapacidad
El término discapacidad se refiere a una condición que resulta de la interacción entre las limitaciones de una persona, en función de su cuerpo o mente, y las barreras sociales o ambientales que dificultan su participación plena en la sociedad. Esta visión, respaldada por la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), destaca que la discapacidad no es únicamente una característica individual, sino un fenómeno complejo que emerge de la relación entre la persona y su entorno.6,7
La CIF conceptualiza la discapacidad como un constructo que abarca múltiples dimensiones: deficiencias en funciones corporales o estructuras, restricciones en la actividad y limitaciones en la participación social. Este enfoque permite una evaluación más integral de las capacidades y desafíos de niños y adolescentes con discapacidad.8
Desde un enfoque clínico y social, la discapacidad se clasifica en varias categorías principales, que reflejan los distintos tipos de deficiencias que pueden afectar el funcionamiento de una persona. Entre las más reconocidas se encuentran:

- Discapacidad física o motora: implica alteraciones del sistema neuromuscular y esquelético que limitan la movilidad y la ejecución de actividades motoras cotidianas. Este tipo de discapacidad puede deberse a condiciones congénitas, lesiones o enfermedades que afectan funciones motrices.9
- Discapacidad sensorial: se refiere a la pérdida o deterioro significativo de uno o más de los sentidos, como la vista o la audición, lo que puede repercutir en la comunicación y la interacción con el entorno.9
- Discapacidad intelectual: se caracteriza por limitaciones significativas tanto en las funciones cognitivas como en las habilidades adaptativas necesarias para afrontar las demandas de la vida diaria; esta condición suele originarse antes de los 18 años.9,10
- Discapacidad psíquica o mental: comprende alteraciones en el comportamiento y en las funciones psicológicas que afectan la adaptación social y el manejo de la vida cotidiana y puede estar asociada a trastornos mentales.9
Estas categorías con frecuencia coexisten, lo que exige enfoques de atención personalizados y flexibles. Comprender estas clasificaciones es fundamental para diseñar estrategias de promoción de la salud bucal que respondan a las necesidades específicas de cada individuo de la población infantil y adolescente con discapacidad.
Situación actual de la salud bucal en niños y adolescentes con discapacidad
La evidencia científica indica que los niños y adolescentes con discapacidad presentan una prevalencia significativamente alta de enfermedades bucales, como la caries dental y los problemas periodontales. Un metaanálisis reciente realizado entre pacientes con discapacidad intelectual y del desarrollo encontró que la prevalencia de caries dental en este grupo alcanza aproximadamente 64%, mientras que los informes de enfermedad periodontal también son elevados, señalando una situación de salud bucal comprometida.11,12
Este patrón de mayor riesgo se ha observado a nivel global en distintas poblaciones. Por ejemplo, un estudio transversal en India reveló que un porcentaje sustancial de niños con discapacidades físicas, intelectuales y del desarrollo presentaba caries dental en más del 60% de los casos, con un índice de necesidades de tratamiento elevado, reflejando desafíos tanto de higiene oral como de acceso a servicios preventivos y curativos.12 De manera similar, revisiones sobre poblaciones con trastornos del espectro autista muestran que la caries y la enfermedad periodontal pueden estar presentes en más de la mitad de los individuos estudiados, lo cual subraya el impacto uniforme de las necesidades especiales sobre la salud oral.13
La situación de salud bucal en estos grupos también se relaciona con hábitos de higiene oral insuficientes y con una mayor dificultad para mantener prácticas preventivas. Varios estudios han reportado que muchos niños con discapacidad exhiben pobre higiene bucal, a pesar de esfuerzos de cepillado frecuentes, lo que sugiere que factores asociados a la propia discapacidad (como limitaciones motoras, conductuales o comunicativas) dificultan la eficacia de las rutinas de cuidado.11,12,14
Además, la literatura señala que esta situación oral comprometida no solo se traduce en mayor carga de enfermedad, sino que está vinculada a una menor calidad de vida relacionada con la salud oral, ya que la caries y la enfermedad periodontal pueden afectar funciones básicas como la alimentación, el habla y el bienestar emocional de los niños y adolescentes con discapacidad.15
Estos hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de políticas de salud pública y de esfuerzos clínicos dirigidos a mejorar el acceso a servicios odontológicos adaptados, a fortalecer las estrategias preventivas específicas y a promover la educación de cuidadores y familias para reducir las deficiencias en salud bucal de este grupo vulnerable.
Factores de riesgo asociados a una mala salud bucal
La salud bucal en niños y adolescentes con discapacidad está influida por múltiples factores de riesgo que, en conjunto, elevan la probabilidad de caries, enfermedad periodontal y otras condiciones orales. Estos factores incluyen tanto determinantes individuales como familiares y ambientales que dificultan una higiene oral adecuada y limitan el acceso a servicios de atención odontológica especializados.
Uno de los factores más relevantes es la limitada capacidad para realizar la higiene oral por sí mismos. Las dificultades motoras o cognitivas propias de muchas discapacidades dificultan el cepillado eficaz, lo que favorece la acumulación de placa bacteriana y la progresión de enfermedades bucales.1,2 Esto se agrava cuando los menores dependen de cuidadores que, pese a su buena intención, pueden carecer de conocimientos o habilidades para implementar técnicas de higiene adaptadas a las necesidades del niño.16,18
Asimismo, los hábitos de higiene oral deficientes (como cepillarse con poca frecuencia o de manera poco eficaz) aumentan considerablemente el riesgo de caries y gingivitis. En poblaciones con necesidades especiales, la resistencia al cepillado y la dificultad para cooperar durante la limpieza aumentan dicha vulnerabilidad.2 Además, algunos estudios han identificado que la falta de uso de pasta dental con flúor y la inadecuada introducción de la higiene desde edades tempranas se asocian con peores indicadores de salud bucal.16,19
Los factores dietéticos también juegan un papel importante. El consumo frecuente de alimentos ricos en azúcares y de bebidas cariogénicas promueve la desmineralización del esmalte dental y el desarrollo de caries. En un estudio que evaluó a niños con discapacidades del desarrollo, un mayor consumo de sacarosa se identificó como factor de riesgo significativo para la aparición de caries dental.1

Además, las condiciones médicas y el uso de medicamentos pueden influir indirectamente en la salud bucal. Algunos tratamientos farmacológicos, incluidos psicotrópicos o broncodilatadores, pueden reducir el flujo salival, provocando xerostomía y favoreciendo un ambiente más susceptible a caries y enfermedad periodontal.16,20
Finalmente, los determinantes sociales y de acceso a servicios, como el nivel socioeconómico, la educación de los cuidadores y el acceso limitado a consultas odontológicas regulares, también se han relacionado con una peor salud bucal en niños con discapacidad. El bajo nivel educativo de los padres y la falta de programas preventivos específicos se asocian con una mayor prevalencia de caries no tratadas y con una menor utilización de medidas preventivas.21
Barreras en la atención odontológica
Los niños y adolescentes con discapacidad enfrentan múltiples barreras para acceder a una atención odontológica oportuna y de calidad, lo que contribuye a la persistencia de desigualdades en salud bucal. Estas barreras son de carácter físico, comunicativo, conductual, económico y estructural, y afectan tanto la demanda como la oferta de servicios odontológicos especializados.
Una de las principales limitaciones es la presencia de barreras físicas y arquitectónicas. Muchos consultorios dentales no cuentan con infraestructura accesible, como rampas, espacios adecuados para sillas de ruedas o sillones odontológicos adaptados, lo que dificulta la atención de pacientes con discapacidad motora. Esta falta de accesibilidad física ha sido identificada como un obstáculo significativo para el uso regular de los servicios odontológicos por parte de esta población.22,23
Las barreras comunicativas y conductuales también representan un desafío importante. Niños con discapacidad intelectual, trastornos del espectro autista o discapacidad sensorial pueden presentar dificultades para comprender instrucciones, expresar el dolor o cooperar durante el tratamiento dental. La ausencia de estrategias de comunicación adaptadas y de técnicas adecuadas de manejo conductual puede generar ansiedad tanto en el paciente como en el profesional, lo que con frecuencia deriva en la postergación o evitación de la atención odontológica.24,25
Asimismo, la falta de capacitación y experiencia del personal odontológico en el manejo de pacientes con discapacidad constituye una barrera relevante. Diversos estudios reportan que algunos profesionales se sienten inseguros o poco preparados para atender a estos pacientes, lo que limita la disponibilidad de servicios especializados y reduce las opciones de atención para las familias.5 Esta situación resalta la necesidad de fortalecer la formación en odontología inclusiva desde el pregrado y mediante la educación continua.
A nivel familiar y social, los factores económicos y organizativos también influyen en el acceso a la atención. El costo de los tratamientos, la necesidad de múltiples citas, el tiempo requerido para traslados y la dependencia de cuidadores pueden dificultar la asistencia regular a las consultas odontológicas. Estas barreras se intensifican en contextos de bajo nivel socioeconómico, donde las prioridades de salud bucal suelen verse desplazadas por otras necesidades básicas.26
En conjunto, estas barreras evidencian que la atención odontológica de niños y adolescentes con discapacidad requiere un enfoque integral e inclusivo, que contemple la adaptación del entorno clínico, la capacitación del personal de salud y el apoyo a las familias, con el objetivo de garantizar el derecho a una atención bucal equitativa y de calidad.
Importancia del rol de la familia y/o los cuidadores
La familia y los cuidadores desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la salud bucal de los niños y adolescentes con discapacidad, ya que, en muchos casos, son los principales responsables de la higiene oral diaria, la supervisión de hábitos saludables y la toma de decisiones relacionadas con la atención odontológica. La dependencia funcional característica de esta población hace que la participación activa del cuidador sea un factor determinante en la prevención de enfermedades bucales.25
Diversos estudios han demostrado que el nivel de conocimiento, actitudes y prácticas de los padres o cuidadores influye directamente en el estado de salud bucal de los menores con discapacidad. Un bajo conocimiento sobre técnicas adecuadas de cepillado, el uso de flúor o la importancia de las visitas periódicas al odontólogo se asocia con una mayor prevalencia de caries dental y de enfermedad periodontal.27,28 Por el contrario, los cuidadores informados y comprometidos favorecen la instauración de rutinas de higiene oral más efectivas desde edades tempranas.
La supervisión y la asistencia durante el cepillado dental resultan especialmente relevantes en niños con limitaciones motoras o cognitivas. Aunque algunos menores pueden realizar el cepillado de manera parcial, es importante la intervención del cuidador para asegurar una limpieza adecuada, especialmente en zonas de difícil acceso.29 Asimismo, la adaptación de las técnicas de higiene, como el uso de cepillos eléctricos, mangos modificados o apoyos visuales, depende en gran medida de la capacitación y la motivación del entorno familiar.
Además de la higiene oral, los cuidadores influyen de manera significativa en los hábitos dietéticos, que tienen un impacto directo en la salud bucal. El control del consumo de azúcares y la elección de alimentos no cariogénicos forman parte de las responsabilidades del cuidador, especialmente en niños con discapacidad que no pueden regular su dieta de manera autónoma.25,30
Por otro lado, la familia desempeña un rol clave en la búsqueda y la continuidad de la atención odontológica. La asistencia regular a consultas preventivas y de seguimiento depende en gran medida de la percepción que los cuidadores tengan sobre la importancia de la salud bucal y de su confianza en los servicios de salud. La falta de apoyo e información a las familias puede conducir a consultas tardías, generalmente motivadas por dolor o infecciones avanzadas.26
En este contexto, la educación y el acompañamiento a familias y cuidadores deben considerarse estrategias centrales en los programas de promoción de la salud bucal dirigidos a niños y adolescentes con discapacidad. El trabajo conjunto entre el odontólogo, el paciente y su entorno familiar permite mejorar las medidas preventivas, reducir la carga de enfermedad bucal y favorecer una mejor calidad de vida.
Estrategias de prevención y promoción de la salud bucal
La prevención y promoción de la salud bucal en niños y adolescentes con discapacidad constituyen pilares fundamentales para reducir la alta prevalencia de caries dental, enfermedad periodontal y otras patologías orales en estos pacientes. Dado que estos pacientes presentan necesidades particulares, las estrategias preventivas deben ser individualizadas, continuas y adaptadas a su condición funcional, cognitiva y social.31
Una de las principales estrategias es la implementación de programas preventivos personalizados, que consideren el tipo de discapacidad, el nivel de dependencia y la capacidad de cooperación del paciente. Estos programas incluyen controles periódicos más frecuentes, refuerzo constante de técnicas de higiene oral y seguimiento cercano de factores de riesgo, lo cual ha demostrado reducir significativamente la progresión de caries y enfermedad periodontal.25
El uso de flúor representa una medida preventiva esencial. La literatura respalda la aplicación tópica profesional de flúor en barniz o gel, especialmente en pacientes con alto riesgo de caries, así como el uso diario de pastas dentales fluoradas bajo supervisión del cuidador. Estas intervenciones han demostrado ser efectivas para disminuir la incidencia de caries dental en niños con necesidades especiales.32,33 Asimismo, la colocación de selladores de fosas y fisuras en molares permanentes es una estrategia preventiva eficaz para proteger superficies dentales susceptibles.32
Las adaptaciones en las técnicas de higiene oral también son clave. El uso de cepillos dentales eléctricos, cepillos con mangos modificados, apoyos visuales, pictogramas o rutinas estructuradas puede facilitar el cepillado en niños con discapacidad motora o intelectual, o con trastornos del neurodesarrollo. La enseñanza progresiva y repetitiva, dirigida tanto al paciente como al cuidador, mejora la adherencia a estas prácticas.34
En el ámbito de la promoción de la salud, la educación dirigida a padres y cuidadores es una estrategia central. Intervenciones educativas enfocadas en la importancia de la higiene oral, el control dietético del consumo de azúcares y la necesidad de visitas odontológicas regulares han demostrado mejorar el estado de salud bucal y disminuir la aparición de lesiones cariosas.28 Además, la colaboración con escuelas de educación especial y con otros profesionales de la salud favorece un abordaje interdisciplinario más efectivo.
Finalmente, la atención odontológica temprana y continua, desde los primeros años de vida, permite instaurar hábitos saludables, detectar oportunamente problemas bucales y reducir la necesidad de tratamientos invasivos. La promoción de un enfoque preventivo e inclusivo no solo impacta positivamente en la salud bucal, sino también en la calidad de vida de niños y adolescentes con discapacidad y sus familias.25,31
Manejo odontológico del paciente pediátrico con discapacidad
El manejo odontológico de niños y adolescentes con discapacidad requiere un enfoque individualizado, flexible e interdisciplinario, orientado a satisfacer las necesidades específicas de cada paciente y a garantizar una atención segura, eficaz y respetuosa. La diversidad de condiciones físicas, cognitivas, sensoriales y conductuales implica que no exista un único modelo de atención, sino que el abordaje deba adaptarse a las capacidades, limitaciones y contexto familiar del paciente.32
Uno de los aspectos fundamentales es la adaptación del entorno clínico, que debe incluir la adecuación de los espacios físicos, la reducción de estímulos sensoriales excesivos (ruido, luz intensa, olores) y el uso de rutinas estructuradas que favorecen la cooperación del paciente, especialmente en aquellos con trastornos del neurodesarrollo.34 La familiarización progresiva con el consultorio y el personal de salud también contribuye a disminuir la ansiedad y mejorar la experiencia odontológica.
El manejo conductual constituye una herramienta clave en la atención de pacientes pediátricos con discapacidad. Técnicas como decir-mostrar-hacer, refuerzo positivo, desensibilización gradual y modelado han demostrado ser efectivas para promover la cooperación durante el tratamiento dental.35 En casos en que estas estrategias no son suficientes, puede considerarse el uso de métodos farmacológicos como la sedación consciente o la anestesia general, siempre bajo una adecuada evaluación del riesgo-beneficio y en entornos clínicos apropiados.36
Asimismo, el trabajo interdisciplinario resulta esencial para el éxito del manejo odontológico. La colaboración con pediatras, psicólogos, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos y otros profesionales de la salud permite una comprensión integral del paciente y facilita la implementación de estrategias de atención coherentes y seguras.32 Este enfoque coordinado es especialmente relevante en pacientes con discapacidades complejas o múltiples.
La participación activa de la familia y de los cuidadores durante la atención odontológica también favorece el manejo del paciente. La presencia del cuidador puede brindar seguridad emocional al niño y facilitar la comunicación, además de permitir la educación directa sobre técnicas de higiene oral y cuidados posteriores al tratamiento.29
Rol del odontólogo en la atención inclusiva
El odontólogo desempeña un papel fundamental en la promoción de una atención inclusiva y equitativa para niños y adolescentes con discapacidad. Su labor no se limita al tratamiento de las enfermedades bucales, sino que abarca la prevención, la educación, la adaptación del entorno clínico y la defensa del derecho a la salud de esta población vulnerable. La atención inclusiva en odontología implica reconocer la diversidad funcional y responder de manera ética y competente a las necesidades individuales de cada paciente.32
Uno de los principales compromisos del odontólogo es el desarrollo de competencias clínicas y humanas para la atención de pacientes con discapacidad. Esto incluye la adquisición de conocimientos sobre distintas condiciones discapacitantes, así como habilidades de comunicación, manejo conductual y adaptación de procedimientos clínicos. La evidencia señala que la falta de formación específica es una de las principales barreras para la atención odontológica inclusiva, lo que resalta la importancia de la educación continua en este ámbito.25,37

El odontólogo también tiene la responsabilidad de crear entornos clínicos accesibles y seguros, ajustando los espacios físicos, los tiempos de atención y los materiales utilizados según las necesidades del paciente. Estas adaptaciones favorecen la cooperación, reducen la ansiedad y mejoran la experiencia del paciente y su familia, especialmente en niños con trastornos del neurodesarrollo o discapacidad motora.32,34
Asimismo, el profesional de la odontología desempeña un rol clave como educador y promotor de la salud bucal, tanto del paciente como de su familia y de sus cuidadores. La orientación sobre técnicas de higiene oral adaptadas, el uso de flúor, el control dietético y las visitas periódicas contribuyen a empoderar a las familias y a prevenir la aparición de enfermedades bucales.28 Esta función educativa debe realizarse de manera clara, empática y culturalmente sensible.
Desde una perspectiva ética, el odontólogo debe garantizar una atención basada en los principios de respeto, dignidad, autonomía y justicia, evitando prácticas discriminatorias y promoviendo la inclusión en los servicios de salud. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud, lo que obliga a los profesionales de la salud a proporcionar una atención adecuada y accesible.38
Finalmente, el odontólogo tiene un papel relevante en el trabajo interdisciplinario y en la articulación con otros sectores, como la educación y los servicios sociales, para asegurar un abordaje integral del paciente con discapacidad. Este enfoque colaborativo permite mejorar los resultados en salud bucal y contribuir significativamente a la calidad de vida de niños y adolescentes con discapacidad.
Conclusiones
La salud bucal en niños y adolescentes con discapacidad constituye un reto relevante en salud pública debido a la alta prevalencia de caries dental, enfermedad periodontal y otras alteraciones orales que afectan de manera desproporcionada a esta población. Las limitaciones funcionales, las dificultades en la higiene oral, las barreras de acceso a los servicios odontológicos y los determinantes sociales influyen de manera significativa en el deterioro del estado de salud bucal y en la calidad de vida de estos pacientes.
La evidencia disponible demuestra que la prevención temprana y personalizada es fundamental para reducir la carga de enfermedades bucales. Estrategias como el uso constante de flúor, la aplicación de selladores, la adaptación de técnicas de higiene oral y la educación continua de padres y cuidadores resultan esenciales para mejorar los resultados en salud bucal. La participación activa de la familia y de los cuidadores se reconoce como un factor clave para el éxito de las intervenciones preventivas y terapéuticas.
Asimismo, se identifican importantes barreras estructurales, comunicativas y formativas que limitan el acceso a una atención odontológica adecuada, por lo que el rol del odontólogo es central para promover una atención inclusiva, ética y humanizada, mediante la capacitación continua, la adaptación del entorno clínico y el trabajo interdisciplinario.
Finalmente, es indispensable fortalecer la salud bucal inclusiva, así como incorporar de manera sistemática la atención odontológica para personas con discapacidad en los programas de salud pública. Un abordaje integral y colaborativo permitirá no solo mejorar la salud bucal, sino también contribuir al bienestar general y a la inclusión social de niños y adolescentes con discapacidad.
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