Relación bidireccional entre periodontitis y enfermedades cardiovasculares: evidencia actual

AUTOR: Zuleica Concepción Valdez Coyole                                                

•  Resumen

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria cróni- ca que afecta los tejidos de soporte de los dientes. Las enfermedades cardiovasculares, por su parte, incluyen afecciones como aterosclerosis, enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares. Numerosos estudios recientes han demostrado una relación bidireccional entre ambas patologías, lo que implica que cada una puede influir en la aparición y progresión de la otra.

Palabras claves: periodontitis, enfermedad cardio- vascular, enfermedades periodontales, inflamación, bacteria

•  Abstract

Periodontitis is a chronic inflammatory disease that im- pacts the supporting tissues of the teeth. Cardiovascular diseases, on the other hand, include conditions such as atherosclerosis, coronary artery disease, and stroke. Re- cent studies have demonstrated a bidirectional relation- ship between these two conditions, suggesting that each can influence the onset and progression of the other.

Keywords: periodontitis, cardiovascular disease, peri- odontal disease, inflammation, bacteria

•  Introducción

La enfermedad periodontal y las enfermedades cardiovasculares son dos condiciones crónicas con alta prevalencia que comparten múltiples factores de riesgo y mecanismos fisiopatológicos. En las últimas décadas, numerosos estudios han demostrado una posible relación bidireccional entre ambas patologías, sugiriendo que la periodontitis podría contribuir al desarrollo y progresión de enfermedades cardiovasculares, como el infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular isquémico.1,9 Esta asociación se fundamenta en la presencia de una inflamación sistémica de bajo grado provocada por la infección periodontal, la cual puede inducir disfunción endotelial, alteración del metabolismo lipídico y aumento en la actividad trombótica. Además, se ha identificado ADN bacteriano de patógenos periodontales como Porphyromonas gingivalis en placas ateroscleróticas, lo que refuerza la hipótesis de una interrelación.4

El abordaje integral de la salud del paciente debe incluir la evaluación y el manejo conjunto de ambas condiciones, desde un enfoque interdisciplinario que integre la medicina cardiovascular y la odontología.

•  Enfermedad periodontal

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta los tejidos que rodean y soportan los dientes. Se considera una de las principales causas de pérdida dental en adultos a nivel mundial y representa un problema de salud pública debido a su alta prevalencia y a las complicaciones sistémicas que puede generar.1 A menudo es silenciosa en sus primeras etapas, por lo que esta afección puede pasar desapercibida hasta que el daño es significativo.

La principal causa de la periodontitis es la acumulación de placa bacteriana sobre los dientes y encías. Si no se elimina adecuadamente mediante una higiene oral apropiada, esta placa se endurece y forma sarro, que actúa como un reservorio continuo de bacterias.2 Estas bacterias desencadenan una respuesta inflamatoria por parte del sistema inmunitario, lo que, con el tiempo, conduce a la destrucción del tejido gingival y del hueso alveolar que sostiene los dientes.1-3 Entre los factores de riesgo se incluyen el tabaquismo, la diabetes, la predisposición genética, el estrés, los cambios hormonales y algunas enfermedades sistémicas.2

Los signos clínicos de la periodontitis incluyen encías inflamadas y enrojecidas que sangran con facilidad, retracción gingival, mal aliento persistente, movilidad dental y, en fases avanzadas, pérdida de piezas dentales. No obstante, muchas personas no son conscientes de la enfermedad hasta que los síntomas son evidentes.3

El diagnóstico de periodontitis se realiza mediante un examen clínico que incluye la medición de la profundidad de las bolsas periodontales con una sonda periodontal, así como radiografías para evaluar la pérdida ósea. Una vez diagnosticada, el tratamiento depende de la severidad del caso. En fases iniciales, el tratamiento de raspado y alisado radicular puede ser suficiente para eliminar el sarro y las bacterias subgingivales. En casos más avanzados, pueden requerirse procedimientos quirúrgicos como colgajos periodontales, injertos óseos o injertos de tejido blando.4

Más allá del daño local en la cavidad oral, la periodontitis se ha asociado con enfermedades sistémicas como la diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias y complicaciones durante el embarazo. Esta relación se debe a la diseminación de bacterias y mediadores inflamatorios desde la cavidad oral hacia el resto del cuerpo. Por ello, mantener la salud periodontal no solo previene la pérdida dental, sino que también contribuye a la salud integral del individuo.3,4

La prevención de la periodontitis es posible y efectiva mediante una combinación de buenos hábitos de higiene oral, como el cepillado dental, el uso de hilo dental y en ocasiones, enjuagues medicados, así como visitas regulares con el especialista de salud oral para limpiezas profesionales y chequeos.3 Además, evitar el tabaco, controlar la diabetes y mantener un estilo de vida saludable también son estrategias clave para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.4

•  Enfermedad cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) representan la principal causa de muerte en el mundo, siendo responsables de aproximadamente 18 millones de fallecimientos anuales, según la Organización Mundial de la Salud. Este grupo de enfermedades afecta el sistema cardiovascular e incluye afecciones como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular, la hipertensión arterial y la insuficiencia cardiaca. Aunque muchas de estas enfermedades son prevenibles, su prevalencia sigue en aumento, en particular en países en desarrollo, debido a factores como el envejecimiento poblacional, el sedentarismo, las dietas poco saludables y el tabaquismo.4,5

Las ECV se originan principalmente por la acumula- ción de depósitos de grasa en las paredes de las arterias, lo que conduce a una disminución del flujo sanguíneo. Este proceso, conocido como aterosclerosis, puede comenzar en etapas tempranas de la vida y desarrollarse lentamente durante décadas sin síntomas evidentes. Sin embargo, cuando una arteria se bloquea por completo o se rompe una placa aterosclerótica, puede ocurrir un evento agudo, como un infarto al corazón o un derrame cerebral, los cuales pueden ser letales o dejar secuelas permanentes.5

Los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares se dividen en dos grandes grupos: modificables y no modificables. Los factores no modificables incluyen la edad, el sexo y la predisposición genética.

Por otro lado, los factores modificables, como la hipertensión, la hipercolesterolemia, la diabetes, el ta- baquismo, la obesidad, el estrés crónico y el consumo excesivo de alcohol, pueden ser controlados mediante cambios en el estilo de vida y tratamiento médico adecuado. La promoción de una dieta equilibrada, la práctica regular de actividad física y el control del peso corporal son claves para la prevención.5,6

En los últimos años, también se ha identificado una relación entre las enfermedades cardiovasculares y otras condiciones crónicas, como la diabetes tipo 2, la enfermedad renal crónica y, en fechas recientes, en- fermedades periodontales.7

•  Relación entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular

Las enfermedades periodontales, en especial la periodontitis, son afecciones inflamatorias crónicas que comprometen el tejido de soporte de los dientes. Por otro lado, las enfermedades cardiovasculares (ECV) abarcan una variedad de trastornos del sistema cardiovascular, como la cardiopatía isquémica, el infarto agudo de miocardio y los accidentes cerebrovasculares. En las últimas décadas, diversos estudios han identificado una posible asociación entre ambas enfermedades, sugiriendo que la salud bucal puede tener un impacto significativo en la salud cardiovascular. Esta conexión se ha explicado a través de dos mecanismos principales: la vía directa y la vía indirecta, las cuales se describirán a continuación.8,9

Vía directa

La vía directa se refiere al paso de microorganismos patógenos desde la cavidad oral al sistema circulatorio. En la periodontitis, la inflamación crónica y la ulceración del epitelio gingival permiten que bacterias como Porphyromonas gingivalis, Treponema denticola y Aggregatibacter actinomycetemcomitans ingresen al torrente sanguíneo durante actividades cotidianas como lo es la masticación. Una vez en la sangre, estas bacterias pueden adherirse al endotelio vascular y contribuir al desarrollo de placas ateroscleróticas.9

Además, se ha detectado ADN de bacterias periodontales en pacientes con enfermedades cardiovasculares, lo que sugiere una posible colonización directa de los vasos sanguíneos. Este proceso puede desencadenar una respuesta inflamatoria local que contribuye al daño endotelial, la disfunción vascular y la progresión de la aterosclerosis.9

Vía indirecta

La vía indirecta implica la influencia sistémica de la inflamación periodontal sin la necesidad de que las bacterias lleguen directamente al corazón o a los vasos. En este caso, la periodontitis actúa como una fuente crónica de mediadores inflamatorios como interleucina-1 (IL-1), interleucina-6 (IL-6), proteína C reactiva (PCR) y factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), los cuales circulan por el organismo y promueven procesos inflamatorios sistémicos.9

Este estado de inflamación crónica sistémica puede acelerar el desarrollo de la aterosclerosis, aumentar la resistencia a la insulina y favorecer la trombogénesis. Además, la enfermedad periodontal comparte múltiples factores de riesgo con las enfermedades cardiovasculares, como el tabaquismo, la diabetes mellitus, el estrés y el envejecimiento, lo cual puede reforzar la conexión entre ambas afecciones.9

•  Protocolo de manejo para la enfermedad periodontal

El manejo clínico de la enfermedad periodontal se basa en un enfoque estructurado y progresivo que incluye cuatro fases principales: tratamiento no quirúrgico, reevaluación, tratamiento quirúrgico (de ser necesario) y mantenimiento periodontal.10

La primera fase, denominada tratamiento no quirúrgico o terapia inicial, tiene como objetivo principal la eliminación del biofilm bacteriano y del cálculo dental que actúan como factores etiológicos locales. Esta etapa incluye la instrucción en técnicas de higiene oral, el raspado y alisado radicular y, en algunos casos, el uso de antimicrobianos locales o sistémicos como coadyuvantes. Además, se deben controlar los factores de riesgo modificables, como el tabaquismo y la diabetes mellitus, los cuales pueden influir negativamente en la respuesta al tratamiento.10,11

Una vez finalizada esta fase, se realiza la reevaluación clínica entre las 4 y 6 semanas posteriores, para valorar la reducción de la inflamación y la profundidad de las bolsas periodontales. Si se observa una respuesta favorable, el paciente puede pasar directamente a la fase de mantenimiento. Sin embargo, si persisten bolsas profundas (≥5 mm) o signos de inflamación, se recomienda una fase quirúrgica.11

La terapia quirúrgica se indica cuando el tratamiento no quirúrgico no es suficiente para controlar la infección o cuando existen defectos periodontales que requieren acceso quirúrgico o regeneración. Los procedimientos más comunes son la cirugía de colgajo para acceso y la regeneración tisular guiada.11

Finalmente, el paciente debe entrar en la fase de mantenimiento periodontal, la cual es continua y fundamental para evitar recaídas. Esta fase consiste en controles periódicos cada 3 a 6 meses, en los que se refuerza la higiene oral, se realiza limpieza profesional y se monitorea la estabilidad de los tejidos periodontales.11

•  Conclusiones

Es importante resaltar la existencia de un enfoque interdisciplinario en el cuidado del paciente, en el que tanto médicos como odontólogos colaboren para la prevención y el tratamiento integral de las enfermedades crónicas. El diagnóstico y manejo oportuno de la periodontitis no solo beneficia la salud bucal, sino que también puede tener un impacto positivo en la salud cardiovascular general.

Por lo tanto, promover la salud periodontal debe considerarse una estrategia preventiva importante dentro de los programas de salud pública orienta- dos a reducir la carga global de enfermedades cardiovasculares.

Referencias

  1. Quesada Chaves D. Relación entre la enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular. La necesidad de un protocolo de manejo. Rev. Cos- tarric. Cardiol. 2018;20(2):37-43. Disponible en: http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-41422018000400037&ln- g=en.
  2. Sierra Cristancho A, Jiménez C, Olave F, Bordagaray M, Fernández A, Benadof D. Presencia de enfermedades no transmisibles en la po- blación chilena. Revista Odontología Vital. 2024;1(42):25-35. Disponible en: https://revistas.ulatina.ac.cr/index.php/odontologiavital/article/ view/621/769
  3. Portal Fernández E, Noland Ferrer B, Eriz García O. Periodontitis y cardiopatía isquémica. Un estudio en policlínicos de la habana. Rev. Salud. 2024. Disponible en: https://cisalud-ucmh.sld.cu/index.php/Cisalud2024/2024/paper/view/1122/1046
  4. Contreras A, Ramírez J. Relación entre periodontitis y enfermedad cardiovascular. Revista Clínica de Periodoncia, Implantología y Rehabi- litación Oral. 2009;2(2):91-97. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0718539109701533
  5. Herrera C, Arcos J. Relación entre la enfermedad periodontal (EP) y la enfermedad cardiovascular (ECV). Una revisión de tema. Revista Estomatología. 2012;2(20):45-52. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9777841
  6. Tejerina Lobo J, Cuesta Frechoso S, Menéndez Collar M, Sicilia Felechosa A. ¿Existe relación entre enfermedad cardiovascular y periodon- titis? Avances en Periodoncia. 2003;3(15):113-119. Disponible en: https://scielo.isciii.es/pdf/peri/v15n3/original1.pdf
  7. Gutiérrez Solano M, Centeno Dávila M. Asociación entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular. Odontología Activa. 2023;1(8):43-56. Disponible en: https://oactiva.ucacue.edu.ec/index.php/oactiva/article/view/682/801
  8. Falcón Guerrero B. Periodontitis y enfermedad cardiovascular: una actualización. Revista Médica de Trujillo. 2022;2(17):68-70. Disponible en: https://revistas.unitru.edu.pe/index.php/RMT/article/view/4568/4891
  9. Nicolosi L, Rubio M, Friedman S. La inflamación como el nexo entre la enfermedad periodontal y la enfermedad cardiovascular. UBA odon- tología. 2022;37(87). Disponible en: https://revista.odontologia.uba.ar/index.php/rfouba/article/download/139/232?inline=1
  10. Botero Zuluaga L, Botero Botero A, Bedoya Trujillo JS, Guzmán Zuluaga IC. Terapia periodontal no quirúrgica. Rev Fac Odontol Univ Antioq. Junio de 2012;23(2):334-342. Disponible en: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-246X2012000100011&ln- g=en.
  11. Kwon TH, Lamster IB, Levin L. Conceptos actuales en el manejo de la periodontitis. Revista Dental Internacional. 2021;6(71):462-476. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0020653920365606

Más Artículos