Uso de amoxicilina con ácido clavulánico en el paciente pediátrico
Prevención de infecciones posoperatorias en odontología
AUTOR: Jazmín Hernández Martínez
Resumen
Las infecciones posoperatorias representan una de las complicaciones más frecuentes en los procedimientos odontológicos. Aunque no siempre pueden prevenirse por completo, es posible reducir su incidencia mediante una adecuada asepsia, técnica quirúrgica precisa y uso racional de antibióticos profilácticos. Entre estos, la combinación de amoxicilina y ácido clavulánico constituye una herramienta terapéutica eficaz frente a la mayoría de las bacterias orales, tanto aerobias como anaerobias, incluidas las productoras de betalactamasas. Este artículo revisa la fisiopatología, factores de riesgo, prevención y tratamiento de las infecciones posoperatorias en odontología, haciendo énfasis en el papel de la amoxicilina/ácido clavulánico como una opción segura y efectiva.
Palabras clave: Infección posoperatoria, antibióticos, amoxicilina, ácido clavulánico, odontología
Abstract
Postoperative infections are one of the most common complications following dental procedures. While it is not always possible to prevent these infections entirely, their incidence can be reduced through proper aseptic techniques, precise surgical methods, and the judicious use of prophylactic antibiotics. Among the antibiotics available, the combination of amoxicillin and clavulanic acid is effective against most oral bacteria, including both aerobic and anaerobic types, as well as those that produce beta-lactamases. This article reviews the pathophysiology, risk factors, prevention methods, and treatment options for postoperative infections in dentistry, highlighting the role of amoxicillin/clavulanic acid as a safe and effective treatment choice.
Keywords: postoperative infection, antibiotics, amoxicillin, clavulanic acid, dentistry
Introducción
El control de las infecciones es un componente esencial de la práctica odontológica moderna. A pesar de los avances en técnicas quirúrgicas y materiales, las infecciones posoperatorias continúan siendo una causa importante de morbilidad, especialmente tras procedimientos invasivos como la extracción de terceros molares, cirugías periodontales, implantología y tratamientos endodónticos complejos.1
Estas infecciones suelen originarse a partir de la flora bacteriana endógena del paciente, compuesta principalmente por Streptococcus viridans, Staphylococcus aureus, Prevotella, Fusobacterium y Peptostreptococcus. El equilibrio entre la carga microbiana, el sistema inmunitario del huésped y las condiciones locales del tejido determina la probabilidad de infección.2
En este contexto, el odontólogo tiene la responsabilidad de implementar medidas preventivas efectivas y, cuando sea necesario, establecer un esquema antibiótico adecuado para evitar complicaciones sistémicas.3
Infecciones dentales posoperatorias
Las infecciones dentales (fig. 1) posteriores a un procedimiento quirúrgico pueden presentarse desde cuadros leves, localizados, hasta infecciones profundas que comprometen espacios fasciales y estructuras adyacentes.5 Los síntomas más comunes incluyen dolor intenso, inflamación, eritema, fiebre, halitosis y secreción purulenta. En casos más severos, pueden derivar en celulitis facial, abscesos submandibulares o incluso diseminación sistémica.4

Las complicaciones más frecuentes tras cirugías orales son el sangrado, la deformidad de la herida, el edema, el daño de partes blandas en el área quirúrgica y la infección localizada en el sitio quirúrgico. Factores como una higiene oral deficiente, la manipulación traumática del tejido o la pérdida prematura del coágulo (alvéolo seco) (fig. 2) predisponen a estas complicaciones.5

Desde un punto de vista microbiológico, la fuente de infección suele ser la contaminación del campo quirúrgico por la flora oral del propio paciente que fluye hacia los tejidos periapicales. Aunque resulta prácticamente imposible eliminarla por completo, su impacto puede reducirse mediante un manejo cuidadoso de los tejidos y un control riguroso de la asepsia.1,2
Prevención y factores de riesgo
La prevención de infecciones en odontología depende de tres pilares: control del entorno, evaluación del paciente y uso racional de antibióticos profilácticos.1,3
- Control del entorno operatorio: el empleo de instrumental estéril, campos quirúrgicos limpios y aspiración adecuada son medidas esenciales para limitar la contaminación cruzada.1
- Evaluación del paciente: deben identificarse condiciones sistémicas que incrementan el riesgo de infección, como diabetes no controlada, inmunodepresión, tratamiento con esteroides, tabaquismo o enfermedades cardiovasculares.1
- Antibioticoprofilaxis: indicada en procedimientos que implican manipulación extensa de tejidos blandos o hueso, o en pacientes con riesgo elevado. No debe utilizarse de manera rutinaria, ya que el abuso de antibióticos favorece la resistencia microbiana.3
La profilaxis antibiótica más común en odontología se realiza con penicilinas de amplio espectro. Amoxicilina es la primera elección y, en casos donde se sospecha producción de betalactamasas, se recomienda su combinación con ácido clavulánico.6,7
Tratamiento antimicrobiano
El tratamiento de una infección posoperatoria busca erradicar los microorganismos patógenos, aliviar los síntomas y prevenir su diseminación. Incluye medidas locales (drenaje, irrigación, desbridamiento) y uso de antisépticos o antimicrobianos, así como el uso de antibióticos sistémicos cuando existe compromiso tisular o riesgo de propagación.1
Amoxicilina
Amoxicilina (fig. 3) es un antibiótico β-lactámico de amplio espectro perteneciente al grupo de las penicilinas semisintéticas. Actúa inhibiendo la síntesis de la pared celular bacteriana al unirse a las proteínas fijadoras de penicilina, lo que provoca la lisis y muerte celular.1
Su espectro cubre la mayoría de las bacterias orales grampositivas y gramnegativas anaerobias facultativas, como Streptococcus, Enterococcus, Actinomyces y Haemophilus. Se absorbe bien por vía oral y alcanza concentraciones plasmáticas adecuadas para tratar infecciones odontogénicas.3

Diversos estudios clínicos han demostrado su eficacia en la prevención de infecciones postextracción de terceros molares y procedimientos quirúrgicos complejos. Sin embargo, su uso aislado puede resultar insuficiente frente a cepas productoras de betalactamasas.6-8
Amoxicilina con ácido clavulánico
La combinación de amoxicilina con ácido clavulánico amplía significativamente el espectro antibacteriano, al incorporar un inhibidor irreversible de las enzimas betalactamasas que muchas bacterias utilizan para resistir a las penicilinas.3
El ácido clavulánico no posee una actividad antibacteriana propia relevante, pero al unirse a las betalactamasas, protege a amoxicilina de la degradación, restaurando su eficacia frente a bacterias resistentes como Staphylococcus aureus, Eikenella corrodens, Prevotella intermedia y Bacteroides fragilis.2,6
Esta combinación se considera una de las opciones de primera línea en infecciones odontogénicas complicadas y en procedimientos con riesgo de contaminación polimicrobiana. Su perfil de seguridad es favorable, con efectos adversos leves, principalmente gastrointestinales.3,4
En odontología, se utiliza en dosis de 875/125 mg cada 12 horas durante 5 a 7 días, dependiendo de la extensión de la infección. Estudios clínicos controlados han demostrado tasas de éxito superiores al 90% en el tratamiento de abscesos dentales y celulitis odontogénicas.3,8
Una revisión sistemática reciente concluyó que la combinación de amoxicilina/ácido clavulánico es más efectiva que amoxicilina sola para reducir la incidencia de infecciones posoperatorias, sin aumentar significativamente los efectos adversos.5,8
Consideraciones clínicas y resistencia antimicrobiana
El incremento mundial de la resistencia a los antibióticos es un problema de salud pública que también afecta la práctica odontológica. El uso indiscriminado de antibióticos en procedimientos de baja complejidad o sin indicación clínica clara favorece la aparición de cepas resistentes, disminuyendo la eficacia terapéutica futura.3
Las principales estrategias para evitar la resistencia incluyen:3,9
- Prescribir antibióticos solo cuando exista evidencia de infección bacteriana activa o alto riesgo de complicación.
- Seleccionar el fármaco más específico posible, en función del tipo de microorganismo y del sitio de infección.
- Cumplir estrictamente la dosis, duración y vía de administración indicadas.
- Educar al paciente sobre la importancia de no suspender el tratamiento de forma prematura.
La resistencia de Prevotella y Fusobacterium a la penicilina ha aumentado en la última década; sin embargo, la adición de ácido clavulánico a amoxicilina restaura la sensibilidad en la mayoría de los casos. De ahí la relevancia clínica de esta combinación, sobre todo en infecciones polimicrobianas y recidivantes.2,6
Además, debe considerarse la aparición de alergias a penicilinas. En pacientes con antecedentes de hipersensibilidad, pueden emplearse alternativas como clindamicina o azitromicina, aunque su espectro no siempre es equivalente.3
Conclusión
Las infecciones posoperatorias en odontología constituyen una complicación frecuente pero prevenible. El éxito terapéutico depende de una adecuada técnica quirúrgica, control del entorno, valoración individual del riesgo y uso racional de antibióticos.
Amoxicilina, y en especial su combinación con ácido clavulánico, se mantiene como una de las opciones más efectivas y seguras en la prevención y tratamiento de infecciones odontogénicas, gracias a su amplio espectro y resistencia a las betalactamasas.
El abordaje responsable de estas infecciones contribuye no solo al bienestar del paciente, sino también a la contención del fenómeno global de resistencia antimicrobiana.
Referencias
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