Uso de amoxicilina con ácido clavulánico en el paciente pediátrico
Estrategias de prevención contra la formación de caries dental
AUTOR: Abigail Isabel Osorio Ávila
Resumen
La caries dental es una enfermedad multifactorial causada por bacterias que producen ácidos a partir de los azúcares, lo que lleva a la desmineralización del esmalte y, en casos avanzados, a la destrucción del diente. Factores como una dieta rica en azúcares, una higiene deficiente y la disminución del flujo salival favorecen su desarrollo.
El Sistema ICCMS clasifica y maneja la caries en cuatro pasos que inician a partir de la evaluación del riesgo (historial, dieta e higiene), clasificación de la caries (según su gravedad), diagnóstico y plan de tratamiento (según el riesgo del paciente) y la prevención y manejo (flúor, dieta saludable, selladores y visitas al dentista).
La prevención puede ser primaria (hábitos saludables), secundaria (detección temprana) o terciaria (tratamientos restaurativos), siempre buscando mantener una buena higiene oral y reducir la ingesta de azúcares, permitiendo al individuo comer, hablar y socializar sin dolor, malestar o complejos.
Palabras clave: caries dental, prevención, ICCMS, ICDAS, higiene oral
Abstract
Dental caries is a multifactorial disease caused by bacteria that produce acids from sugars, leading to enamel demineralization and, in advanced cases, tooth destruction. Factors such as a diet high in sugar, poor hygiene, and decreased salivary flow contribute to its development. The ICCMS system classifies and manages caries in four steps, beginning with risk assessment (history, diet, and hygiene), caries classification (according to severity), diagnosis and treatment plan (according to patient risk), and prevention and management (fluoride, healthy diet, sealants, and dental visits). Prevention can be primary (through healthy habits), secondary (via early detection), or tertiary (via restorative treatments), always aiming to maintain good oral hygiene and reduce sugar intake, enabling the individual to eat, speak, and socialize without pain, discomfort, or self-consciousness.
Keywords: dental caries, prevention, ICCMS, ICDAS, oral hygiene
Introducción
La salud bucal juega un papel fundamental en el bienestar general del ser humano, ya que los dientes no solo cumplen una función esencial en la masticación y digestión de los alimentos, sino que también influyen en su desarrollo físico, emocional y social. Sin embargo, afecciones como la caries dental y los defectos en la formación del esmalte son problemas frecuentes en la población y pueden generar dolor, sensibilidad e incluso complicaciones más graves, como infecciones o pérdida prematura de piezas dentales.1
La caries dental es una de las enfermedades bucodentales más prevalentes en el mundo y representa un desafío tanto para la salud pública como para la odontología clínica. Se trata de una enfermedad multifactorial causada por la desmineralización progresiva de los tejidos dentales debido a la acción de bacterias en la biopelícula dental. Su desarrollo está influenciado por factores como la dieta, la higiene oral y la presencia de flúor. Dado su impacto en la salud y calidad de vida de los pacientes, la prevención y el manejo adecuado de la caries son fundamentales. En este contexto, el Sistema Internacional de Clasificación y Manejo de la Caries (ICCMS) se ha convertido en una herramienta clave para los cirujanos dentistas, permitiendo evaluar el riesgo de cada paciente, clasificar las lesiones y establecer planes de tratamiento personalizados.1
Caries dental
La caries dental es una enfermedad multifactorial caracterizada por la destrucción de los tejidos calcificados del diente debido a la acción de microorganismos presentes en la placa dental. Se trata de una infección bacteriana transmisible que alterna entre periodos de desmineralización y remineralización. Si no se trata a tiempo, las lesiones avanzan hacia la pulpa dentaria, provocando inflamación, dolor y eventualmente, necrosis y pérdida de vitalidad del diente (fig. 1).2,3
La desmineralización comienza con la producción de ácidos orgánicos, principalmente ácido láctico, como resultado del metabolismo de los azúcares. Un pH bajo en la biopelícula dental favorece la pérdida de minerales en el esmalte, lo que inicialmente se manifiesta como manchas blancas incipientes y, en casos más avanzados, conduce a la cavitación.3
La dieta juega un papel clave en el desarrollo de la caries. Un alto consumo de carbohidratos fermentables, especialmente azúcares, promueve un ambiente ácido en la biopelícula dental, acelerando la desmineralización. Además, una alimentación predominantemente blanda y líquida puede afectar la función de las glándulas salivales, reduciendo la capacidad de la saliva para neutralizar los ácidos y favoreciendo el desarrollo de caries.2
En la actualidad, la caries sigue siendo altamente prevalente a nivel mundial. Por ello, la prevención es fundamental y debe basarse en la reducción del consumo de azúcares, una adecuada higiene oral y el uso de agentes remineralizantes como el flúor.
Sistema ICCMS en la evaluación y manejo de la caries dental
El Sistema Internacional de Clasificación y Manejo de Caries (ICCMS) es un enfoque estructurado para evaluar, clasificar y tratar la caries dental. Se compone de cuatro elementos fundamentales que guían a los profesionales de la Odontología en la toma de decisiones clínicas y en la implementación de estrategias de prevención y tratamiento personalizadas.4
Elemento 1: historia y valoración del riesgo de caries
La valoración del riesgo de caries es el primer paso en el proceso de diagnóstico y tratamiento. Se evalúan factores como historia clínica del paciente, presencia de dolor, uso de medicamentos, antecedentes de radioterapia, dieta, higiene oral, condición socioeconómica e historial de caries en los padres. Esta evaluación permite determinar el nivel de riesgo del paciente y planificar medidas preventivas y terapéuticas adecuadas.5
Elemento 2: clasificación de la caries y evaluación de la actividad de las lesiones
Este paso implica la clasificación de la severidad de la lesión y su actividad mediante un examen visual (ICDAS) complementado con radiografías. El sistema ICDAS (cuadro 1), ampliamente utilizado en odontología clínica e investigaciones epidemiológicas, clasifica las lesiones de caries en una escala del 0 al 6, donde 0 indica ausencia de caries y 6 representa una cavidad extensa con socavado de esmalte superior al 50% de la superficie dental (fig. 2).4
| Código ICDAS | 0 | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 |
| Características | Ausencia de caries | Mancha blanca en esmalte seco | Mancha blanca en esmalte húmedo | Fractura de esmalte; sin dentina visible | Sombra oscura en dentina vista a través del esmalte | Cavidad en esmalte de menos del 50% de la superficie | Cavidad extensa de más del 50% de la superficie |
Además, el ICCMS permite una clasificación radiográfica de las lesiones presentes en la corona dental, evaluando la profundidad de la penetración de la caries en la dentina. Se considera que una lesión está cavitada y con infección profunda cuando la radiolucidez alcanza más allá del tercio externo de la dentina. La combinación de la información clínica y radiográfica permite categorizar la caries como inicial, moderada o severa, y diferenciar entre lesiones activas e inactivas.4
Elemento 3: toma de decisiones y diagnóstico
En este punto, se sintetiza la información obtenida en los pasos anteriores para establecer un diagnóstico preciso y diseñar un plan de tratamiento. El ICCMS permite clasificar a los pacientes en distintos niveles de riesgo de caries (bajo, moderado o alto) y definir estrategias preventivas y restaurativas personalizadas (cuadro 2).4,5
| Niveles de riesgo | Características |
| Alto | Tres o más lesiones primarias o secundarias incipientes o cavitadas en los últimos 2 años. |
| Moderado | Una o dos lesiones primarias o secundarias incipientes o cavitadas en los últimos 2 años. |
| Bajo | Ninguna lesión primaria o secundaria incipiente o cavitada en los últimos 2 años y sin cambios en los factores de riesgo que pueden producir caries. |
La evaluación del riesgo de caries es un componente esencial para determinar la frecuencia de las revisiones y la necesidad de medidas preventivas adicionales. La experiencia previa de caries es el principal indicador de riesgo, pero también se consideran factores como la cantidad de placa dental, la dieta rica en azúcares y el flujo salival reducido. Los componentes de la evaluación incluyen:
- Factores de riesgo: incluyen el patrón dietético, la frecuencia y el tipo de comida entre horas, la toma de medicamentos así como otros factores de riesgo.
- Factores de protección: como el uso de agua fluorada, el uso de pasta de dientes fluorada o el uso de xilitol de forma habitual.
- Signos clínicos: como la presencia de lesiones iniciales de esmalte desmineralizado, lesiones cavitadas, la presencia de placa o la falta de flujo salival.
Esta evaluación es el primer paso dentro de un protocolo global y debe repetirse periódicamente debido a que los factores de riesgo de caries pueden cambiar entre visitas.6
El diagnóstico de caries es un proceso clínico fundamental que depende del riesgo individual de cada paciente. Para una evaluación precisa, el examen clínico debe incluir una limpieza minuciosa de las superficies dentales y su secado, ya que las etapas iniciales de desmineralización subsuperficial pueden ser detectadas visualmente en un diente seco, pero pasan desapercibidas en uno húmedo. 6
Estas lesiones tempranas pueden ser remineralizadas a través de tratamientos no invasivos, siempre que los episodios de remineralización superen a los de desmineralización. Sin embargo, si el balance es desfavorable y la desmineralización avanza, la lesión afectará la dentina, adquiriendo un color grisáceo o marrón debido a la absorción de pigmentos bacterianos. Aunque las lesiones en el tercio dentinario externo aún pueden ser remineralizadas, el oscurecimiento del tejido perdurará.
El uso de pruebas complementarias, como el uso del explorador para detectar caries oclusales, ha sido cuestionado debido a su posible efecto traumático en la superficie del esmalte. Estudios han demostrado que su uso puede generar lesiones yatrogénicas, especialmente en dientes con caries incipientes. En cambio, se recomienda la inspección visual en un diente limpio y seco, utilizando una sonda periodontal de punta redondeada (sonda CPI) como alternativa menos agresiva. Algunos expertos sugieren que, en caso de usar una sonda afilada, esta debe aplicarse con suavidad y en un ángulo inclinado, evitando la presión perpendicular sobre la superficie dental.6
De este modo, el diagnóstico de la caries debe abordarse con un enfoque integral, combinando el examen clínico, la valoración del riesgo del paciente y el uso adecuado de herramientas complementarias como radiografías y sondas no traumáticas. Este enfoque permite detectar lesiones en sus etapas iniciales y establecer planes de tratamiento preventivo para minimizar la progresión de la enfermedad.6
Elemento 4: manejo y prevención de la caries
El manejo de la caries dental incluye estrategias preventivas y restaurativas basadas en el nivel de riesgo del paciente. Se elabora un plan de tratamiento integral e individualizado, que puede incluir medidas como educación en higiene oral, control dietético, aplicación de flúor, uso de sellantes y estimulación salival.
En la prevención primaria, se busca evitar la aparición de nuevas lesiones mediante la modificación de factores de riesgo y la promoción de hábitos saludables. La evaluación del riesgo de caries debe realizarse desde la primera visita al dentista, idealmente alrededor del primer año de vida, y repetirse periódicamente en función del riesgo detectado en cada consulta.7
Estrategias de prevención
Prevención primaria de la caries dental
La prevención primaria de la caries dental tiene como objetivo principal mantener la salud bucal y evitar la aparición de la enfermedad en pacientes que aún no la han desarrollado. Dado que la caries es una enfermedad transmisible, la prevención debe centrarse en reducir la colonización de la flora oral del bebé durante su primer año de vida. Existen estudios que demuestran que el éxito de la intervención es mayor si se inicia durante el embarazo, especialmente si se motiva a la madre a cuidar su propia higiene bucal. Esto puede ayudar a reducir la cantidad de bacterias cariogénicas en la boca del niño, controlando así uno de los principales factores predisponentes a la enfermedad en la primera infancia. La filosofía actual en la prevención de la caries se basa en promover una cultura de salud bucal en el hogar, asegurando cuidados adecuados desde los primeros meses de vida. Esto implica una alimentación equilibrada, una higiene oral correcta y una evaluación temprana de la salud bucodental del bebé. En este proceso, los profesionales de la salud que están en contacto con el niño en sus primeros años deben desempeñar un papel fundamental, proporcionando orientación a los padres sobre los aspectos más importantes de la salud oral infantil.8
Un aspecto importante de la prevención primaria es la orientación anticipada sobre la caries. La educación a los padres es clave en la prevención de la caries. Se debe proporcionar información clara sobre el origen de la enfermedad, la higiene oral, los hábitos dietéticos y el uso adecuado del flúor.
Higiene bucal rigurosa
Los padres deben comenzar a limpiar los dientes del niño desde su aparición, al menos dos veces al día, una de ellas antes de acostarlo. En los primeros meses se puede utilizar una gasa húmeda, pero en cuanto erupcionan los incisivos superiores, se debe usar un cepillo de cabezal pequeño y comenzar a incorporar la pasta dental con flúor. A medida que el niño crece, debe aprender gradualmente a cepillarse solo, evitando tragar la pasta (fig. 3).9
- Cepillado adecuado. Usa un cepillo de cerdas suaves y pasta con flúor al menos dos veces al día.
- Uso del hilo dental. Remueve los restos de comida y placa bacteriana entre los dientes a diario.
- Enjuague bucal con flúor. Fortalece el esmalte dental y reduce bacterias perjudiciales.
Uso del flúor
El cepillado con pasta dental fluorada es la medida más efectiva para la prevención de la caries. La evidencia científica recomienda que los dientes del niño sean limpiados con pasta fluorada desde su erupción. Para minimizar el riesgo de fluorosis, se debe controlar la cantidad de dentífrico utilizada:
- Menores de 3 años: aplicar una cantidad mínima, equivalente a un grano de arroz.
- De 3 a 6 años: usar una cantidad similar al tamaño de un guisante.
Es importante evaluar todas las fuentes de flúor en la dieta del niño (agua, leche, fórmulas infantiles) para evitar un exceso que pueda derivar en fluorosis. Se recomienda el uso de pastas dentales con una concentración de flúor de al menos 1,350 ppm, cepillando los dientes al menos dos veces al día, especialmente antes de acostarse.9
Aplicación de flúor
El flúor es el agente preventivo con mayor impacto en la salud bucal, ya que contribuye a la remineralización del esmalte y reduce la progresión de las lesiones cariosas. Su aplicación profesional en barnices de flúor puede ser beneficiosa en niños y adolescentes. Los suplementos de flúor en gotas o comprimidos ya no se usan de manera sistemática y solo se recomiendan en niños con alto riesgo de caries cuando no es posible garantizar una adecuada exposición al flúor tópico. En estos casos, se utilizan dosis bajas, ya que el efecto preventivo del flúor proviene principalmente de su contacto con los dientes y no de su ingesta.10
Si bien el flúor no elimina directamente la biopelícula ni impide la producción de ácidos, sí ayuda a revertir parcialmente la pérdida de minerales y a retrasar la progresión de la caries. Por ello, es esencial mantener una presencia constante de flúor en la cavidad bucal a través de distintos medios, como el agua fluorada, pastas dentales, enjuagues, barnices y geles. Sin embargo, estas medidas deben complementarse con una higiene adecuada y el control de otros factores que influyen en la aparición de caries, como la dieta y la frecuencia de consumo de azúcar.10
Alimentación saludable
Es fundamental limitar la exposición frecuente a azúcares líquidos o sólidos desde los 6 meses de vida. No se debe acostar al bebé con el biberón, ya que esto favorece la permanencia de azúcares en la boca y promueve el crecimiento de bacterias que producen ácidos, lo que puede provocar desmineralización del esmalte y la aparición temprana de caries, por lo que es importante limpiar sus encías y dientes antes de acostarlo para prevenir la acumulación de azúcares y bacterias cariogénicas.8
Se recomienda una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y productos lácteos. Algunas frutas, como las manzanas, pueden ayudar a eliminar la placa dental y proteger las encías. Además, el consumo de queso, rico en calcio y vitamina D, puede fortalecer y blanquear los dientes
- Reducir el consumo de azúcares. Evitar dulces, refrescos y carbohidratos refinados que alimentan las bacterias causantes de caries.
- Consumir alimentos ricos en calcio y fósforo. Lácteos, frutos secos y vegetales fortalecen los dientes.
- Ingerir frutas y verduras fibrosas. Estimulan la producción de saliva, que protege contra la caries, además de fomentar el hábito de beber agua en lugar de otras bebidas no esenciales.
Aplicación de selladores dentales
Son altamente efectivos en la prevención de caries en fosas y fisuras de los molares permanentes. Se aplican como recubrimientos delgados aplicados en las superficies masticatorias de los molares para prevenir la acumulación de placa y restos de alimentos en las fisuras y fosas de los dientes. Estos selladores han demostrado ser más efectivos que la aplicación de barnices de flúor para prevenir caries en las superficies oclusales (fig. 4).
Visitas regulares al dentista
Las visitas periódicas al dentista son fundamentales para la detección temprana de caries y la aplicación de tratamientos preventivos, como limpiezas profesionales y la colocación de selladores dentales. Estas visitas permiten mantener una buena salud bucodental a largo plazo. Normalmente las visitas al dentista se programan cada 6 meses.
Estimulación salival
Masticar chicles sin azúcar después de las comidas puede favorecer la producción de saliva y ayudar en la prevención de la caries. El uso de agentes antimicrobianos, como enjuagues, geles y barnices con clorhexidina, ha mostrado resultados variables en la prevención de la caries. Sin embargo, algunos estudios sugieren que la aplicación de barniz de clorhexidina/timol cada 3 meses puede ser efectiva en la reducción de la caries radicular en adultos. En conclusión, la prevención de la caries debe ser un esfuerzo conjunto entre los padres, los profesionales de la salud y la comunidad en general. La educación, la higiene oral adecuada y el uso racional del flúor son pilares fundamentales para reducir la incidencia de esta enfermedad y promover una mejor salud bucodental desde la infancia. 7
Prevención secundaria
La prevención secundaria de la caries se centra en equilibrar los factores de riesgo y protección, permitiendo un manejo adecuado del proceso de la enfermedad según el nivel de riesgo del individuo. La prevención secundaria también implica la detección temprana de lesiones de caries incipientes, lo que requiere la eliminación de la biopelícula para permitir una inspección visual precisa. El uso de aire comprimido ayuda a identificar los primeros estadios de la caries (Código 1 ICDAS), lo que permite aplicar estrategias preventivas antes de que las lesiones progresen. Si la superficie externa de una lesión está intacta, es posible detener o revertir el proceso con mejoras en la higiene oral y la dieta. En este sentido, los dentífricos fluorados, geles y barnices profesionales han demostrado ser eficaces en la remineralización de lesiones no cavitadas.7
Algunas revisiones indican que sellar lesiones no cavitadas en dientes permanentes puede reducir la progresión de la caries, aunque ciertos procedimientos, como los infiltrantes de resina en lesiones proximales, han generado preocupación debido a la eliminación de la capa superficial del esmalte durante su aplicación. No se ha encontrado evidencia sólida que respalde la efectividad de agentes no fluorados como xilitol, clorhexidina o CPP-ACP para reducir la progresión de la caries. Para pacientes con caries radiculares, se recomienda la aplicación de barniz con un 5% de NaF cada 3 meses como la mejor estrategia de prevención secundaria.2,4
La prevención secundaria se centra en la atención de factores etiológicos, prevención y manejo inicial no quirúrgico, ajustándose plenamente al sistema ICCMS™. Con un manejo de mínima intervención en lesiones no cavitadas del esmalte y la dentina mediante la técnica del tratamiento restaurador atraumático (TRA) y la reparación limitada de restauraciones defectuosas.4
Prevención terciaria o quirúrgica
En esta etapa, el tratamiento de la caries dental se basa en un tratamiento restaurativo que pretende frenar el avance y la severidad de la enfermedad, buscando la conservación de tejidos, tanto de esmalte como de dentina y la toma de decisión sobre el material de restauración.2,3
Conclusión
La caries dental es una enfermedad prevenible, pero sigue siendo un problema de salud pública debido a factores como el alto consumo de azúcares, una higiene oral inadecuada y la falta de acceso a tratamientos preventivos. Su desarrollo es progresivo y puede derivar en la destrucción del tejido dental, dolor e incluso la pérdida de piezas dentales si no se trata a tiempo.
Para combatir la caries, es fundamental una estrategia de prevención basada en la educación sobre salud bucodental, una alimentación saludable y el uso de flúor. Además, el Sistema ICCMS ofrece un enfoque integral para la evaluación, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, permitiendo intervenciones personalizadas según el nivel de riesgo del paciente.
La clave para reducir la incidencia de la caries radica en la prevención desde la infancia, con el compromiso tanto de los profesionales de la salud como de los padres para mantener buenos hábitos de higiene oral. Acudir regularmente al dentista y adoptar medidas de prevención adecuadas son esenciales para garantizar una salud bucal óptima a lo largo de la vida.
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